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EL IMPACTO ECONÓNIMO DEL CANCER EN LOS TRABAJADORES AUTÓNOMOS

EL IMPACTO ECONÓNIMO DEL CANCER EN LOS TRABAJADORES AUTÓNOMOSLos trabajadores autónomos son personas emprendedoras que no temen involucrarse en la fundación de un negocio o pequeña empresa, aun a pesar de los riesgos que el proyecto pueda conllevar. Saben que estableciendo una buena planificación y unas medidas adecuadas, como son un correcto estudio de mercado y un buen plan de marketing, la mayor parte de las adversidades pueden ser superadas con éxito. Pero también son conscientes de que forman parte de un colectivo desprotegido y vulnerable económicamente, ya que en caso de sufrir una enfermedad o un accidente seguirán teniendo que hacer frente al pago de la cuota mensual de autónomos establecida en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).

Dicha realidad se vuelve insostenible cuando un trabajador autónomo es diagnosticado de una enfermedad, por ejemplo un cáncer, que puede provocar una merma en su capacidad para desempeñar sus labores debido a los síntomas o a los tratamientos, y en muchas ocasiones tener que someterse a intervenciones y largos periodos de hospitalización. En nuestro país, el 80 por ciento de los trabajadores por cuenta propia cotizan por la base mínima, lo que significa que en caso de coger una baja laboral recibirán alrededor de unos 680 euros al mes. Si a esta cifra le descontamos los 275 euros mensuales que deben cotizar a la Seguridad Social el resultado es escalofriante: esa persona dispondrá de tan solo 400 euros al mes para cubrir todos sus gastos básicos, a los que habría que sumar los relativos al tratamiento de su enfermedad. La Asociación Española Contra el Cancer (AECC) cuantifica que el cáncer de mama requiere un gasto adicional de unos 150 euros de media, y en el caso del cáncer gástrico la cifra puede superar los 300.

Cada año en nuestro país son diagnosticadas de cáncer unas 11.000 personas trabajadoras por cuenta propia, que según los datos del informe titulado “El impacto económico del cáncer en las familias en España”, elaborado por la AECC, podrían encontrarse en una situación de extrema vulnerabilidad. Esto es debido a que una larga baja laboral, como la que puede ocasionar una enfermedad grave, tiene muchas posibilidades de arruinar a un trabajador autónomo, ya que tiene que seguir manteniendo su actividad y la cotización, tan solo contando con una prestación económica de bajo importe. “En muchos casos los gastos habituales de sus negocios no se paran y corren el riesgo de tener una quiebra financiera”, explica la responsable del Trabajo Social de la AECC, Raquel del Castillo. A esta problemática hay que añadirle el hecho de que muchas de estas personas comparten estas situaciones con sus familias, no siendo ellas las únicas perjudicadas, sino viéndose afectada toda la unidad familiar que puede entrar en un claro riesgo de exclusión social debido al cáncer.

Para combatir un panorama tan alarmante como es el que un trabajador por cuenta propia que padezca un cáncer pueda encontrarse en situaciones de extrema dificultad económica, varias organizaciones han establecido propuestas como una comisión de prestaciones especiales. Mientras se barajan soluciones como una ayuda por parte de las mutuas de 30.000 euros al año para contratar a una persona (autónomo o asalariado) para que pueda cubrirle en su negocio, o subvenciones para pagar los estudios de los hijos, los trabajadores autónomos que padecen graves enfermedades siguen en una situación de desamparo. Es por ello que se tercia imprescindible que todo trabajador por cuenta propia disponga de un Seguro especialmente diseñado para trabajadores autónomos como complemento a la cobertura de la Seguridad Social. Acude a tu Correduría de confianza para que te asesoren correctamente sobre las mejores opciones y los mejores precios de las pólizas disponibles en el mercado y te den consejo profesional sobre qué programa se adapta mejor a tus necesidades y te informen sobre sus ventajas fiscales.

Fuentes: Asociación Española Contra el Cáncer, mutuauniversal.net y elaboración propia.

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¿QUE OBLIGACIONES TIENE LA EMPRESA CON UN EMPLEADO DIAGNOSTICADO DE CÁNCER?

QUE OBLIGACIONES TIENE LA EMPRESA CON UN EMPLEADO DIAGNOSTICADO DE CANCERCuando a una persona le comunican que padece una enfermedad tan temida como es el cáncer, lo más probable es que sufra un shock emocional y necesite tiempo para asimilar lo que le está sucediendo. Nadie está preparado para recibir una noticia de tal magnitud, ante la cual se suele reaccionar con miedo y desesperanza, pero sobre todo con incertidumbre e inseguridad respecto a su futuro. Es muy recomendable que en esos momentos el paciente se sienta arropado por sus familiares y amigos de confianza y que les intente expresar sus sentimientos, bien sean de tristeza, miedo o enojo. Cuando alguien sufre un cáncer, sanar debería ser su única preocupación, pero por desgracia a todos los temores que rodean a los pacientes durante la enfermedad, se les suele sumar la incertidumbre sobre su puesto de trabajo. La posibilidad de que deba ausentarse reiteradamente para acudir a citas o pruebas médicas, que su capacidad para desempeñar su labor se vea mermada debido a los síntomas de la enfermedad o tratamientos, o tener que someterse a intervenciones o largos periodos de hospitalización provocan en el enfermo temor a sufrir un trato discriminatorio en su empleo debido a su condición de salud.

En el caso de que el trabajador que padezca cáncer se encuentre de baja laboral por incapacidad temporal, su empresa tiene una serie de obligaciones como son entregar y tramitar los partes de baja a la Mutua en un plazo de 3 días hábiles y abonar al trabajador el pago delegado de la prestación de incapacidad temporal según lo marque su correspondiente Convenio Colectivo. En el caso de que no existan mejoras establecidas en el Convenio, la Ley General de la Seguridad Social establece que las cuantías a pagar son las siguientes:

  • Los 3 primeros días van a cargo del trabajador.
  • Del cuarto al decimoquinto día de la baja, es la empresa la que tiene la obligación de pagar el 60% de la base reguladora del mes anterior.
  • Del decimosexto día al vigésimo, la responsabilidad de la prestación corre a cargo del INSS (Instituto Nacional de Seguridad Social) o de la Mutua. Generalmente es la propia empresa la que hace el pago delegado, es decir abona el salario al trabajador por delegación del INSS. Durante este periodo se paga el 60% de la base reguladora.
  • Del vigésimo primero día en adelante, se paga el 75% de la base reguladora y la responsabilidad de la prestación es de la Mutua correspondiente.

Conviene aclarar que la ley estipula que la duración máxima de una baja laboral por incapacidad temporal es de 12 meses y 6 meses de prórroga. Agotados estos plazos, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) será el único competente para iniciar una valoración de incapacidad permanente o para emitir el alta médica.

En el caso de que las secuelas de la enfermedad, las cirugías o los tratamientos contra el cáncer no permitieran al empleado a volver a realizar las tareas que desempeñaba con anterioridad, el empresario tendrá la obligación de garantizar de manera específica su protección, ya que el artículo 25 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece que ningún trabajador puede ser empleado en determinadas labores cuando se encuentre manifiestamente en estados o situaciones que no respondan a las exigencias psicofísicas de su puesto de trabajo.

Si la persona diagnosticada de cáncer es un autónomo, la cuantía de la prestación por incapacidad temporal se calculará en base a la cotización correspondiente al mes anterior a la baja médica dividida entre 30. Debido a que durante el período de baja por incapacidad temporal se tendrá la obligación de seguir cotizando en el régimen especial de autónomos, y que habitualmente estos trabajadores cotizan por la base mínima (esto quiere decir que la cuantía de la prestación suele ser muy limitada), se tercia imprescindible que cuenten con un Seguro privado como complemento a la cobertura de la Seguridad Social. Desde la Correduría José Silva nos ofrecen un Seguro especialmente diseñado para trabajadores autónomos, desde 6 euros al día y con desgravación fiscal. Puedes contactar con ellos si deseas obtener más información desde este formulario o en el teléfono 91 535 30 09.

 

Fuentes: seg-social.es, aecc.es y elaboración propia.

 

 

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¿CONOCES EL COSTE DE LAS BAJAS LABORALES EN TU EMPRESA?

¿CONOCES EL COSTE DE LAS BAJAS LABORALES EN TU EMPRESA?Quizá no te hayas parado a pensar lo que representa para tu empresa las bajas laborales, mira estos datos y podrás tener una idea aproximada. Al alcanzar los 3,1 días al año por trabajador, España supera la media mundial en número de bajas laborales, situándose en quinto lugar entre los demás países de la Unión Europea. En la actualidad, la depresión es la principal causa de baja laboral, que suele estar motivada por el estrés que provoca un alto volumen y ritmo de trabajo al que los empleados se pueden ver sometidos. En segundo lugar encontramos la baja por embarazo y el permiso por baja maternal, que da derecho a disfrutar de 16 semanas, un periodo muy inferior al de la mayoría de los países europeos. Las enfermedades profesionales y los accidentes laborales ocupan el siguiente lugar de la lista, cuyas cifras podrían verse reducidas si las empresas destinasen más recursos y medidas en prevención de riesgos laborales.

Sabemos que la baja laboral es un derecho del que todo trabajador dispone en caso de que sufra un accidente, enfermedad u otra situación tanto física como psicológica que le impida realizar sus tareas laborales con normalidad, pero, ¿Qué coste supone esta incapacidad para el empresario? Revisar el Convenio Colectivo aplicable a la empresa nos ilustrará sobre algunas obligaciones que pueden externalizarse mediante seguros privados o ser asumidos por el empresario. Para responder a esta cuestión, primero deberemos diferenciar entre los distintos tipos de contingencias que hayan motivado la baja laboral, ya que tendrán una regulación diferente. Las provocadas por una enfermedad común, que no tenga conexión alguna con el trabajo que se realiza ni se haya producido como consecuencia directa o indirecta de éste, y los accidentes que se producen fuera de la jornada laboral (exceptuando los in itinere) son conocidas como Contingencias Comunes. En este caso, la prestación económica a la que tiene derecho el trabajador corre a cargo de la empresa del 4º al 15º día de la baja, ya que el día 1º al 3º el trabajador no percibe salario. A partir del día 16º de la baja corre a cargo del INSS (Instituto Nacional de Seguridad Social) o de la Mutua, aunque el pago lo realiza la empresa en la nómina del trabajador como “pago delegado” posteriormente le será compensado en los seguros sociales mensuales. Algunos convenios sectoriales contemplan el pago del 100 % a cargo de la empresa.

En el caso de que la situación de incapacidad temporal sea derivada de Contingencias Profesionales, es decir, de enfermedades que padece el trabajador como consecuencia de la labor que desempeña (Enfermedad Profesional), o a causa de un accidente que se haya producido en el trabajo (bien dentro de la jornada laboral, bien in itínere), desde el día siguiente al accidente, la prestación económica a la que tiene derecho el trabajador corre a cargo de la Mutua. Conviene apuntar que en caso de accidente laboral, el día en que se produzca será considerado como día trabajado.

De nuevo habrá que tener en cuenta la regulación propia que cada convenio colectivo pueda establecer en los supuestos de incapacidad temporal, ya que en muchos de ellos pueden estar fijados una serie de complementos que la empresa deberá abonar al trabajador para que éste no vea mermada su capacidad económica durante el período de baja. También en éste supuesto se puede asegurar el riesgo mediante pólizas de seguro para tal fin.

Como podemos observar, las bajas laborales de sus empleados pueden significar un coste directo para las empresas, que en nuestro país el pasado año ha superado la cifra de 6.200 millones de euros. Con el fin de evitar estas cuantiosas pérdidas, las empresas deben apostar por proteger al trabajador de los riesgos que se derivan del desempeño de su labor, y para ello resulta imprescindible que cuente con una adecuada política en prevención de riesgos laborales, que logre evitar o minimizar las causas de los accidentes y de las enfermedades derivadas del trabajo. Pero para lograr dicho objetivo ésto no será suficiente, también resultará fundamental que el empresario establezca un Plan estratégico de riesgos personales y una política de salud en su empresa, centrado en el desarrollo del bienestar físico y emocional de sus empleados. Un empleados sano y feliz rinde más y trata mejor a los clientes, es conocido el dicho de que el empresario debe cuidar a sus trabajadores para que éstos cuiden de sus clientes. Aprovechar la ventaja fiscal que aporta la contratación de un Seguro de Salud para sus trabajadores, minimiza el coste y les brinda una asistencia médica rápida, eficaz y de máxima calidad, es un excelente incentivo mediante el cual consigue además reducir los tiempos de espera para pruebas específicas, minorar la duración de las bajas laborales y reducir el absentismo considerablemente.

Fuentes: seg-social.es y elaboración propia.

 

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EL RECONOCIMIENTO MÉDICO LABORAL ¿ES OBLIGATORIO?

EL RECONOCIMIENTO MEDICO LABORAL ES OBLIGATORIOEl reconocimiento médico laboral es un derecho de todo trabajador, establecido en la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, en su artículo 22. El empresario tiene la obligación de garantizar la vigilancia periódica del estado de salud de sus empleados, prestando especial atención a los riesgos específicos de cada puesto. Dichos riesgos deben haber sido estipulados previamente mediante la realización de una evaluación de riesgos laborales, proceso dirigido a identificar los elementos peligrosos de cada función que el trabajador debe realizar. El reconocimiento sólo podrá ser efectuado por personal sanitario con competencia técnica, formación y capacidad acreditada, y sus resultados serán comunicados únicamente al trabajador. Los datos relativos al resultado de las pruebas diagnósticas deben ser tratados siempre respetando el derecho a la intimidad y confidencialidad del paciente, por lo tanto, el acceso a la información médica se limitará al personal sanitario, sin que pueda facilitarse al empresario u otra persona sin consentimiento expreso del trabajador. De lo único que serán informados tanto el empresario como las personas responsables de la prevención será de las conclusiones de los reconocimientos. Éstas deben expresarse en términos de apto o no apto para el trabajo y de unas conclusiones que comuniquen si hay necesidad de introducir medidas en materia de prevención durante el desempeño de las funciones del trabajador.

Por otra parte, conviene subrayar que el reconocimiento médico laboral tiene carácter voluntario, es decir, solo podrá efectuarse con el consentimiento del trabajador, siempre que no se cumplan las siguientes excepciones:

  • Cuando el reconocimiento médico sea imprescindible para evaluar los efectos de las condiciones de trabajo sobre la salud de los trabajadores.
  • Cuando se deba verificar si el estado de salud del trabajador puede constituir un peligro para él mismo, para los demás trabajadores o para otras personas relacionadas con la empresa.
  • Cuando la obligatoriedad esté establecida en una disposición legal en relación con la protección de riesgos específicos y actividades de especial peligrosidad.

El pasado mes de marzo conocíamos una sentencia del Tribunal Supremo de Madrid (STS 7 de marzo de 2018 (Rec. 42/2017), que daba la razón a una empresa de seguridad privada que pretendía que el reconocimiento laboral fuese obligatorio para todos sus vigilantes. La resolución deja claro que el derecho del trabajador afectado a negarse al reconocimiento cede y termina donde empieza el riesgo grave para la vida, integridad y salud de terceros, que no pueden verse afectados por la indolencia del trabajador renuente. Aunque esta conclusión trata de poner el foco sobre la aptitud del trabajador para el desempeño de actividades especialmente delicadas y sensibles, no deja de manifestar que los datos relativos a la salud de los trabajadores no podrán ser usados en perjuicio de los trabajadores, sino como mero instrumento para lograr una mejora en el servicio.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales deja claro que los reconocimientos médicos no pueden ser un requisito para entrar a formar parte de la empresa o para mantener el puesto de trabajo. Sus resultados jamás podrán ser un motivo de despido o una forma de discriminación, y en ningún caso el empresario podrá conocer más que si el trabajador es apto o no para realizar las funciones características de su puesto de trabajo.

Sin duda alguna, los empleados son el activo más importante de una empresa, ya que son los encargados de ejecutar los procesos, los responsables de desarrollar servicios y productos, y quienes atienden a los clientes. Cuidar de su salud y bienestar es una pieza clave para conseguir que nuestro negocio consiga mayor productividad y rendimiento, por lo cual además de cumplir estrictamente con la vigilancia de su estado de salud mediante reconocimientos médicos periódicos es conveniente brindarles una asistencia médica rápida, eficaz y de máxima calidad. Este objetivo se puede conseguir fácilmente mediante la contratación de un Seguro de Salud para sus trabajadores, que aparte de ser un excelente incentivo para el empleado, reducir los tiempos de espera para pruebas específicas y minorar el absentismo, cuenta con tratamiento fiscal favorable para la empresa, ya que todas las primas pagadas, incluso las del empresario y su familia, son un gasto deducible en el Impuesto de Sociedades o en Actividades Económicas en régimen de estimación directa.

 

Fuentes: Ley de Prevención de Riesgos Laborales, boe.es y elaboración propia.

 

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NUEVOS CAMBIOS EN LA BAJA LABORAL PARA AUTÓNOMOS

NUEVOS CAMBIOS EN LA BAJA LABORAL PARA AUTÓNOMOSEn nuestro país las empresas buscan talento, pero no están dispuestas a soportar un elevado coste salarial y social, por esto el número de personas que deciden apostar por el autoempleo se incrementa, utilizando su propio capital, esfuerzo e ingenio para trabajar de forma independiente.

Convertirse en autónomo en España implica enfrentarse a un proceso complejo y a una base de cotización que es de las más elevadas de Europa. Muchas son las obligaciones que deberá afrontar el futuro trabajador por cuenta propia: darse de alta en el censo de empresarios de la Agencia Tributaria, presentar declaraciones trimestrales y anuales en dicha institución, así como las liquidaciones de IVA y los resúmenes de IRPF. Pero sin duda, el tema que produce mayor inquietud e intranquilidad a la hora de dar el paso definitivo cara a convertirse en autónomo es el concerniente a las bajas laborales; ¿Qué ocurrirá cuando el trabajador autónomo sufra una enfermedad? ¿Tienen los autónomos derecho a percibir una baja laboral? ¿Y en el caso de un accidente laboral?

La Comisión de Empleo del Senado aprobó el 11 de octubre del pasado año la Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo, introduciendo importantes novedades con respecto a las bajas por enfermedad profesional, accidente de trabajo y enfermedad común del autónomo. Si el autónomo sufre una enfermedad común o un accidente fuera del horario de trabajo, podrá solicitar la baja a partir del cuarto día, contando desde que se acude al médico. En el caso de un accidente durante su trabajo, puede percibirla desde el día siguiente al que se produce. En ambas situaciones, será un profesional sanitario quien marque el tiempo máximo de la baja. La prestación se podrá cobrar por un año, prorrogable a año y medio “siempre que en ese tiempo de más se prevea su curación”, según recoge la web de la Seguridad Social. Esto está muy bien, sin embargo puede que sea insuficiente para vivir.

En cuanto al cálculo de la cuantía de la baja, se hará tomando como referencia la base de cotización que el trabajador elija en su alta de autónomo el mes anterior al que se produce la baja, y se mantendrá durante el tiempo que se prolongue la misma, siempre y cuando no haya un cambio a la baja en los máximos de cotización a la Seguridad Social. Por lo tanto, si se trata de una enfermedad o contingencia común se tendrá derecho a percibir del cuarto al décimo día de baja entre el 60 y el 70% de la cuantía de la base de cotización, y la cantidad se eleva al 75% a partir del vigésimo primer día de baja. Si es por accidente laboral, la cuantía de la prestación será del 75% de la base reguladora desde el día siguiente, siempre que el asegurado tenga una cobertura específica de contingencias profesionales. La Base mínima de cotización es de 932,70 desde agosto de 2018 y por tanto en un rápido ejemplo por una operación de apendicitis el importe mensual a percibir sería de 559 euros en número redondos, ¿puedes afrontar tus gastos fijos?

Para solicitar el subsidio por baja, se deberán presentar en las oficinas de la Seguridad Social un formulario mediante el que se solicita el pago directo de la prestación de incapacidad temporal, el parte de baja, un documento en el que se acredite estar al corriente en el pago de las cuotas a la Seguridad Social y una declaración de actividad. Toda esta documentación se puede solicitar telemáticamente, y tendrá un periodo máximo de 15 días a partir de la fecha de baja para ser presentado. Adicionalmente, el trabajador deberá presentar cada seis meses los informes médicos que avalen que aun no se ha recuperado de su enfermedad o accidente, en el caso de no realizarse se producirá la suspensión del pago de la prestación.

Aunque al estar dado de alta en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos) el trabajador autónomo está cotizando de manera genérica con una Mutua, resulta altamente aconsejable que cuente con la protección integral que brinda un Programa de Seguros para cada autónomo, personalizado y a satisfacción de cada necesidad personal o familiar. Este tipo de pólizas dan una cobertura extra en el caso de Incapacidad Temporal por Accidente o Enfermedad, además de un Seguro Médico que le permitirá elegir centros médicos, hospitales, médicos especialistas, e incluso contar con cobertura dental. Tanto si tienes planeado convertirte en trabajador por cuenta propia, como si ya eres autónomo, conviene que pidas consejo profesional sobre que programa se adapta mejor a tus necesidades y aprovecha las ventajas fiscales. Acude a tu Correduría de confianza para que te asesoren correctamente sobre las mejores opciones y los mejores precios de las pólizas disponibles en el mercado.

Fuentes: boe.es, seg-social.es y elaboración propia.

 

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EQUIPO DE PROTECCIÓN INDIVIDUAL- EPI ¿UNA CARGA?

EQUIPO DE PROTECCIÓN INDIVIDUALSe conoce como EPI (equipo de protección individual) a cualquier equipo destinado a ser llevado o sujetado por el trabajador para que le proteja de uno o varios riesgos que puedan amenazar su seguridad o su salud en el trabajo. Su utilización es obligatoria siempre que dichos riesgos no puedan ser evitados por medios técnicos de protección colectiva o mediante medidas de organización de trabajo. Así lo estableció en 1989 la Unión Europea a través de la Directiva 89/686/CEE1 del Consejo de Gobierno de 30-11-1989.

Por su parte, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales fija la obligación de realizar una evaluación de riesgos en la empresa, la cual determinará en que puestos de trabajo es necesario el uso de estos equipos, así como el tipo de protección conveniente en cada uno de ellos: protectores de cabeza, de pie, oculares o faciales, de oído, respiratorios, ropa de protección, etcétera. Para que el trabajador realice una correcta utilización de estos sistemas de prevención, es necesario que previamente, el empresario forme e informe sobre los riesgos contra los que protegen y de las actividades en las que deben ser utilizados, y señalice los lugares en los que su uso es obligatorio con paneles que informen sobre esta exigencia.

El empresario también debe prestar especial atención a la correcta elección de los EPIS, que deben cumplir las siguientes premisas:

  • Servir de protección eficaz ante los riesgos.
  • Permitir la utilización simultánea de varios equipos de protección individual, manteniendo su eficacia.
  • Tener en cuenta las condiciones anatómicas, fisiológicas y el estado del trabajado (talla, trabajadores con discapacidad, embarazadas…)
  • Adecuarse a lo dispuesto en el artículo 4 del Real Decreto 773/1997, en lo relativo a diseño, fabricación y requisitos legales.

Conviene señalar que la función de dichos equipos debe ser revisada en el caso de que se cambie o modifique alguna de las circunstancias o condiciones del puesto de trabajo en el que son utilizados.

El mantenimiento de los EPIS es fundamental para lograr garantizar una protección óptima del trabajador. Hacer un uso correcto del equipo, limpiarlo y desinfectarlo diariamente repercutirá positivamente en la efectividad, fiabilidad y durabilidad del sistema de protección. El empresario es el responsable de velar por la utilización de los equipos de protección individual y de asegurar que se realizará su mantenimiento. Esta responsabilidad patronal, en los supuestos de accidente de trabajo se puede asegurar en los contratos de seguro de la empresa.

Saber cómo y cuándo utilizar los EPI, en las diferentes situaciones que los requieren, evitará una gran cantidad de accidentes laborales, ya que son la última barrera entre el trabajador y el peligro. La misión de estos equipos es la de proteger a los empleados frente a situaciones de riesgo que atentan contra su salud, pero por muy eficaces que lleguen a ser, los EPI nunca podrán garantizar una ilimitada y absoluta protección. Es por ello que el empresario debe tratar de conseguir que los espacios de trabajo sean lo más seguros posibles, así como apostar por la formación de sus trabajadores, informándoles de los riesgos para su seguridad, de las medidas preventivas a adoptar, instruyéndoles en primeros auxilios y en procedimientos de emergencias.

El empresario, como el mayor responsable en los temas de prevención y seguridad también necesita un sistema de protección que le garantice una cobertura que responda de su actuación y de la de su equipo humano, por lo que siempre debe contar con un buen Seguro de empresa. Desde José Silva Correduría de Seguros nos proponen un amplio catálogo de pólizas que ofrecen toda la protección y tranquilidad que necesitas para tu empresa. No dudes en ponerte en contacto con ellos pinchando aquí.

Fuentes: insht.es, boe.es y elaboración propia.

 

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SISTEMAS INTELIGENTES DE TRANSPORTES (ITS)

SISTEMAS INTELIGENTES DE TRANSPORTES¿Sabías que los habitantes de Madrid pasan de media 42 horas al año atrapados en un atasco? La capital lidera el ranking de ciudades en la que los conductores pierden más tiempo en colapsos circulatorios, pero en el resto de España los datos no dejan de ser preocupantes, y claros ejemplos de ello son Barcelona donde se pierden 28 horas en embotellamientos y Valencia donde se alcanzan las 26 horas anuales. Por si ésto fuera poco, estas cifras tienden a incrementarse alarmantemente, debido a causas como el aumento de número de vehículos por habitante, el repunte de los movimientos de acceso y salida de las ciudades y la escasez de estacionamientos.

Todos conocemos que la masificación de la circulación en las grandes urbes constituye un grave problema para la salud pública y que la polución atmosférica es la responsable de un gran número de enfermedades respiratorias y cardíacas en nuestros país, obligando a muchos ayuntamientos a llevar a cabo protocolos de anticontaminación, reduciendo el tráfico y prohibiendo la circulación de los vehículos más contaminantes. Sin embargo, algo que solemos pasar por alto es que los atascos también representan un grave riesgo económico para las empresas, ya que el transporte de bienes y servicios se ve resentido. El gasto en transportes o mensajería se dispara, debido a que las mercancías pasan más tiempo en trayecto, incrementándose el consumo de combustible, y ralentizando los pedidos y las entregas.

Una posible solución para esta problemática sanitaria, medioambiental y económica viene de la mano de las nuevas tecnologías, más concretamente de la telemática, que mediante el “Internet de las cosas” nos propone la implantación de Sistemas Inteligentes de Transporte (ITS), un conjunto de aplicaciones informáticas y sistemas tecnológicos que tienen el objetivo de mejorar la seguridad y eficiencia en el transporte terrestre. Estos sistemas obtienen la información de los diferentes elementos de interés de las carreteras, que una vez procesada y analizada, se utiliza para mejorar tanto el tráfico como la comodidad en los desplazamientos. Los sistemas ITS utilizan tecnologías de información y control muy parecidas a las que todos empleamos al acceder a Internet o al usar teléfonos móviles. Los datos son adquiridos de diferentes dispositivos (estaciones meteorológicas, anemómetros, espiras, radares, detectores infrarrojos e incluso análisis de imágenes de TV), procesados para aportarles valor informativo y enviados a los terminales de los usuarios. El manejo e interpretación de los datos incide directamente en el resultado económico, de ahí que surjan nuevos riesgos de responsabilidad civil profesional.

Muchos de estos sistemas ITS en la actualidad ya son de uso generalizado. Un claro ejemplo es el Sistema de Posicionamiento Global, más conocido como GPS. Desarrollado originalmente por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, ha tenido numerosas aplicaciones desde que su uso civil fue permitido, consiguiendo revolucionar el sector de las empresas de transportes. Hablamos, por ejemplo, de los Sistemas ITS de control de flotas, que se han convertido en un recurso indispensable para la gestión y optimización del trabajo y los vehículos en cualquier empresa, ya que permiten conocer en tiempo real la información sobre situación, velocidad y tráfico, procesar dichos datos y elaborar estrategias más eficientes que den como resultado un ahorro en costes tanto laborales como en combustible y consumibles de los vehículos, así como una mayor seguridad para sus conductores.

Contar con sistemas ITS que proporcionen una información centralizada sobre todo tipo de variables, como en qué punto exacto se encuentra cada vehículo y en qué condiciones se encuentran las vías, ayuda a las empresas de transportes a conseguir un servicio más eficaz y seguro, pero nunca hay que perder de vista que los riesgos en la carretera son numerosos y a veces impredecibles, por lo cual resulta imprescindible estar cubierto por un Seguro de transportes que dé cobertura a los posibles daños materiales que puedan sufrir las mercancías. La mejor opción es siempre contar con el apoyo de una Correduría de Seguros que se encargue de ofrecer la póliza que responda a todos los riesgos, al mejor precio del mercado.

Fuentes: fomento.gob.es, wikipedia.org y elaboración propia.

 

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