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Archivo de la categoría: seguros de empresa

¿QUIÉN DEBE HACERSE CARGO DE LOS DEFECTOS DE CONSTRUCCIÓN DE UNA VIVIENDA?

QUIEN DEBE HACERSE CARGO DE LOS DEFECTOS DE CONSTRUCCIÓN DE UNA VIVIENDALa respuesta puede parecer obvia: quien los causa. Es cierta la afirmación, sin embargo lo que resulta difícil de establecer es quien los causa, sigue leyendo y lo comprobarás. Para la mayoría de los ciudadanos de nuestro país la compra de una vivienda es una de las mayores inversiones que realiza en su vida, por lo cual resulta necesario que se recabe información (lo ideal sería un estudio de mercado encargado a profesionales) antes de precipitarse en ejecutar una mala operación inmobiliaria que incluso puede condicionar la economía familiar del afectado. Buscar una hipoteca que ofrezca unas condiciones favorables para el comprador y que no suponga más del 40% de los ingresos estables de la unidad familiar, revisar toda la fiscalidad aparejada a la compra de la vivienda (ITP o AJD) y calcular minuciosamente los gastos de comunidad (y su influencia en la rentabilidad del inmueble, si el uso fuese para dedicarla al alquiler) son requisitos indispensables para lograr minimizar los riesgos asociados a la compra. Por otro lado, el certificado de eficiencia energética (imprescindible siempre que se vendan o alquilen edificios o partes de los mismos, como pisos, apartamentos o locales comerciales) aportará al comprador información sobre el consumo anual de energía necesario para satisfacer la producción de agua caliente, calefacción, iluminación, refrigeración y ventilación del inmueble en condiciones normales de ocupación y funcionamiento. Otro aspecto que se debe tener muy en cuenta a la hora de adquirir una vivienda es la contratación de un Seguro de hogar multirriesgo, que garantice la cobertura del continente y el contenido, así como la responsabilidad civil frente a terceros.

Sin embargo, aun a pesar de que el comprador haya intentado identificar, evaluar y prevenir todos los riesgos, es posible que meses después de la adquisición de la vivienda se encuentre con ciertos problemas inesperados. La aparición de desperfectos como por ejemplo grietas en las paredes originados por un mal diseño o el uso de materiales poco adecuados, o humedades debidas a filtraciones de agua en paredes o la cubierta son problemas más habituales de lo que podríamos suponer, pero que nos pasan inadvertidos porque no son objeto de interés para los medios de comunicación, salvo que afecten de forma abrupta a un colectivo importante. ¿Quién es el responsable de subsanar estos defectos de construcción?

En primer lugar conviene aclarar que al deberse a defectos o vicios de construcción, ni el seguro de hogar ni el seguro de la Comunidad de Propietarios cubrirán la reparación de estos desperfectos ni del elemento que los origina, porque de forma generalizada las pólizas de seguro excluyen los daños que tengan su origen en defectos de construcción o mantenimiento . Por lo tanto, si el piso o la casa fue adquirida en el mercado de segunda mano, el responsable puede ser el vendedor, por vicios ocultos, y en el caso de que se trate de una vivienda de nueva construcción los responsables podrían ser el contratista, subcontratista, trabajadores autónomos, coordinadores, dirección facultativa, proyectistas, recursos preventivos y promotor (decide, impulsa, programa y financia). Los plazos de garantía y demanda también varían en función de si la vivienda es nueva o de segunda mano:

  • Si la vivienda es nueva, la Ley de Ordenación de la Edificación (LOE) establece diez años de garantía para defectos de construcción que afecten a la estructura y la estabilidad del edificio, tres años para defectos en elementos que hagan inhabitable el inmueble, y un año para defectos en los acabados de los elementos de la casa. Una vez constatado un defecto dentro de esos plazos de garantía, el propietario tiene dos años para hacer la reclamación a todas las figuras intervinientes o algunas en concreto.
  • Si la vivienda es de segunda mano, el plazo para reclamar los vicios ocultos al vendedor caduca a los seis meses desde la fecha de la venta, pasado ese tiempo se pierde la posibilidad de ejercer legalmente. El comprador podrá exigir que se repare el defecto o bien que se le reintegre la parte del precio que cubra esos defectos. La figura de vendedor alcanza al propietario e intermediario que intervino en la operación, de ahí la importancia de confiar en profesionales asentados en el mercado y huir de “caza-comisiones”

La Disposición Adicional Segunda de la Ley 38/1999, de Ordenación de la Edificación establece que el responsable de la obra o titular de la licencia es quien tiene la obligación de contar con un Seguro Decenal de Daños para aquellas edificaciones cuyo uso principal sea el de vivienda, con el objetivo de que en caso de defectos de construcción en las casas construidas, la compañía de seguros pueda responder por el promotor e indemnice a los compradores afectados. Conviene recordar que toda Comunidad de Propietarios es promotor en aquellas obras de rehabilitación integral que realice, y por tanto está obligada legalmente a responder de los daños que puedan causar. En estos casos, la contratación de un Seguro decenal de rehabilitación de edificios y obra nueva se convierte en algo indispensable.

Fuentes: boe.es y elaboración propia.

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¿QUE OBLIGACIONES TIENE LA EMPRESA CON UN EMPLEADO DIAGNOSTICADO DE CÁNCER?

QUE OBLIGACIONES TIENE LA EMPRESA CON UN EMPLEADO DIAGNOSTICADO DE CANCERCuando a una persona le comunican que padece una enfermedad tan temida como es el cáncer, lo más probable es que sufra un shock emocional y necesite tiempo para asimilar lo que le está sucediendo. Nadie está preparado para recibir una noticia de tal magnitud, ante la cual se suele reaccionar con miedo y desesperanza, pero sobre todo con incertidumbre e inseguridad respecto a su futuro. Es muy recomendable que en esos momentos el paciente se sienta arropado por sus familiares y amigos de confianza y que les intente expresar sus sentimientos, bien sean de tristeza, miedo o enojo. Cuando alguien sufre un cáncer, sanar debería ser su única preocupación, pero por desgracia a todos los temores que rodean a los pacientes durante la enfermedad, se les suele sumar la incertidumbre sobre su puesto de trabajo. La posibilidad de que deba ausentarse reiteradamente para acudir a citas o pruebas médicas, que su capacidad para desempeñar su labor se vea mermada debido a los síntomas de la enfermedad o tratamientos, o tener que someterse a intervenciones o largos periodos de hospitalización provocan en el enfermo temor a sufrir un trato discriminatorio en su empleo debido a su condición de salud.

En el caso de que el trabajador que padezca cáncer se encuentre de baja laboral por incapacidad temporal, su empresa tiene una serie de obligaciones como son entregar y tramitar los partes de baja a la Mutua en un plazo de 3 días hábiles y abonar al trabajador el pago delegado de la prestación de incapacidad temporal según lo marque su correspondiente Convenio Colectivo. En el caso de que no existan mejoras establecidas en el Convenio, la Ley General de la Seguridad Social establece que las cuantías a pagar son las siguientes:

  • Los 3 primeros días van a cargo del trabajador.
  • Del cuarto al decimoquinto día de la baja, es la empresa la que tiene la obligación de pagar el 60% de la base reguladora del mes anterior.
  • Del decimosexto día al vigésimo, la responsabilidad de la prestación corre a cargo del INSS (Instituto Nacional de Seguridad Social) o de la Mutua. Generalmente es la propia empresa la que hace el pago delegado, es decir abona el salario al trabajador por delegación del INSS. Durante este periodo se paga el 60% de la base reguladora.
  • Del vigésimo primero día en adelante, se paga el 75% de la base reguladora y la responsabilidad de la prestación es de la Mutua correspondiente.

Conviene aclarar que la ley estipula que la duración máxima de una baja laboral por incapacidad temporal es de 12 meses y 6 meses de prórroga. Agotados estos plazos, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) será el único competente para iniciar una valoración de incapacidad permanente o para emitir el alta médica.

En el caso de que las secuelas de la enfermedad, las cirugías o los tratamientos contra el cáncer no permitieran al empleado a volver a realizar las tareas que desempeñaba con anterioridad, el empresario tendrá la obligación de garantizar de manera específica su protección, ya que el artículo 25 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece que ningún trabajador puede ser empleado en determinadas labores cuando se encuentre manifiestamente en estados o situaciones que no respondan a las exigencias psicofísicas de su puesto de trabajo.

Si la persona diagnosticada de cáncer es un autónomo, la cuantía de la prestación por incapacidad temporal se calculará en base a la cotización correspondiente al mes anterior a la baja médica dividida entre 30. Debido a que durante el período de baja por incapacidad temporal se tendrá la obligación de seguir cotizando en el régimen especial de autónomos, y que habitualmente estos trabajadores cotizan por la base mínima (esto quiere decir que la cuantía de la prestación suele ser muy limitada), se tercia imprescindible que cuenten con un Seguro privado como complemento a la cobertura de la Seguridad Social. Desde la Correduría José Silva nos ofrecen un Seguro especialmente diseñado para trabajadores autónomos, desde 6 euros al día y con desgravación fiscal. Puedes contactar con ellos si deseas obtener más información desde este formulario o en el teléfono 91 535 30 09.

 

Fuentes: seg-social.es, aecc.es y elaboración propia.

 

 

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NUEVOS CAMBIOS EN LA BAJA LABORAL PARA AUTÓNOMOS

NUEVOS CAMBIOS EN LA BAJA LABORAL PARA AUTÓNOMOSEn nuestro país las empresas buscan talento, pero no están dispuestas a soportar un elevado coste salarial y social, por esto el número de personas que deciden apostar por el autoempleo se incrementa, utilizando su propio capital, esfuerzo e ingenio para trabajar de forma independiente.

Convertirse en autónomo en España implica enfrentarse a un proceso complejo y a una base de cotización que es de las más elevadas de Europa. Muchas son las obligaciones que deberá afrontar el futuro trabajador por cuenta propia: darse de alta en el censo de empresarios de la Agencia Tributaria, presentar declaraciones trimestrales y anuales en dicha institución, así como las liquidaciones de IVA y los resúmenes de IRPF. Pero sin duda, el tema que produce mayor inquietud e intranquilidad a la hora de dar el paso definitivo cara a convertirse en autónomo es el concerniente a las bajas laborales; ¿Qué ocurrirá cuando el trabajador autónomo sufra una enfermedad? ¿Tienen los autónomos derecho a percibir una baja laboral? ¿Y en el caso de un accidente laboral?

La Comisión de Empleo del Senado aprobó el 11 de octubre del pasado año la Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo, introduciendo importantes novedades con respecto a las bajas por enfermedad profesional, accidente de trabajo y enfermedad común del autónomo. Si el autónomo sufre una enfermedad común o un accidente fuera del horario de trabajo, podrá solicitar la baja a partir del cuarto día, contando desde que se acude al médico. En el caso de un accidente durante su trabajo, puede percibirla desde el día siguiente al que se produce. En ambas situaciones, será un profesional sanitario quien marque el tiempo máximo de la baja. La prestación se podrá cobrar por un año, prorrogable a año y medio “siempre que en ese tiempo de más se prevea su curación”, según recoge la web de la Seguridad Social. Esto está muy bien, sin embargo puede que sea insuficiente para vivir.

En cuanto al cálculo de la cuantía de la baja, se hará tomando como referencia la base de cotización que el trabajador elija en su alta de autónomo el mes anterior al que se produce la baja, y se mantendrá durante el tiempo que se prolongue la misma, siempre y cuando no haya un cambio a la baja en los máximos de cotización a la Seguridad Social. Por lo tanto, si se trata de una enfermedad o contingencia común se tendrá derecho a percibir del cuarto al décimo día de baja entre el 60 y el 70% de la cuantía de la base de cotización, y la cantidad se eleva al 75% a partir del vigésimo primer día de baja. Si es por accidente laboral, la cuantía de la prestación será del 75% de la base reguladora desde el día siguiente, siempre que el asegurado tenga una cobertura específica de contingencias profesionales. La Base mínima de cotización es de 932,70 desde agosto de 2018 y por tanto en un rápido ejemplo por una operación de apendicitis el importe mensual a percibir sería de 559 euros en número redondos, ¿puedes afrontar tus gastos fijos?

Para solicitar el subsidio por baja, se deberán presentar en las oficinas de la Seguridad Social un formulario mediante el que se solicita el pago directo de la prestación de incapacidad temporal, el parte de baja, un documento en el que se acredite estar al corriente en el pago de las cuotas a la Seguridad Social y una declaración de actividad. Toda esta documentación se puede solicitar telemáticamente, y tendrá un periodo máximo de 15 días a partir de la fecha de baja para ser presentado. Adicionalmente, el trabajador deberá presentar cada seis meses los informes médicos que avalen que aun no se ha recuperado de su enfermedad o accidente, en el caso de no realizarse se producirá la suspensión del pago de la prestación.

Aunque al estar dado de alta en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos) el trabajador autónomo está cotizando de manera genérica con una Mutua, resulta altamente aconsejable que cuente con la protección integral que brinda un Programa de Seguros para cada autónomo, personalizado y a satisfacción de cada necesidad personal o familiar. Este tipo de pólizas dan una cobertura extra en el caso de Incapacidad Temporal por Accidente o Enfermedad, además de un Seguro Médico que le permitirá elegir centros médicos, hospitales, médicos especialistas, e incluso contar con cobertura dental. Tanto si tienes planeado convertirte en trabajador por cuenta propia, como si ya eres autónomo, conviene que pidas consejo profesional sobre que programa se adapta mejor a tus necesidades y aprovecha las ventajas fiscales. Acude a tu Correduría de confianza para que te asesoren correctamente sobre las mejores opciones y los mejores precios de las pólizas disponibles en el mercado.

Fuentes: boe.es, seg-social.es y elaboración propia.

 

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RESPONSABILIDAD Y SEGURO EN ACCIDENTES DE TRABAJO

RESPONSABILIDAD Y SEGURO EN ACCIDENTES DE TRABAJOEl empresario responde de la salud de sus trabajadores y éste riesgo es fácilmente asegurable. Saber cómo y la cuantía es tarea de profesionales. La Ley General de la Seguridad Social define en su artículo 156 el concepto de accidente de trabajo como “toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena”. En España, el sector con más porcentaje de accidentes es el de servicios, debido a que es el que posee más ocupación, seguido de cerca por los de construcción, industria y agricultura. Estos últimos son los que registran un mayor número de siniestros graves e incluso mortales, debido al uso de maquinarias pesadas y peligrosas que aumentan el riesgo de sufrir un accidente causado por atrapamiento o aplastamiento.

Para lograr proteger al trabajador de los riesgos que se derivan del desempeño de su labor, es imprescindible que la empresa cuente con una adecuada pólitica en Prevención de Riesgos Laborales, que logre evitar o minimizar las causas de los accidentes y de las enfermedades derivadas del trabajo. El empresario debe comprometerse a conseguir que todos los espacios de trabajo sean lo más seguros posibles, sin dejar de lado oficinas ni lugares comunes, donde cada año se producen multitud de siniestros originados por caídas, golpes o electrocución.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales fija la obligación de que la empresa disponga de unos determinados medios destinados a prestar los primeros auxilios en caso de accidente leve de un trabajador. Esto incluye la información y formación de personal responsable de administrar los primeros auxilios, y la necesidad de disponer de un botiquín. Si la empresa cuenta con más de 50 trabajadores (o más de 25 si la actividad que desarrolla es considerada peligrosa), deberá contar necesariamente con un local destinado a los primeros auxilios y otras posibles atenciones sanitarias.

En el caso de que se produzca un accidente grave, la empresa debe seguir los pasos establecidos en su plan de emergencia para accidentes, en el cual se describen el conjunto de medios y los procedimientos de actuación que se deben llevar a cabo, entre los cuales cabe destacar los siguientes:

  • La primera medida es la atención al herido, teniendo en cuenta que los primeros auxilios siempre deben ser aplicados por una persona que haya seguido un periodo de aprendizaje y entrenamiento que le permita valorar correctamente los daños sufridos por el trabajador accidentado y aplicar los cuidados adecuados de la forma correcta.
  • De forma inmediata hay que llamar a una ambulancia para que el accidentado sea trasladado al centro de salud de la mutua más cercano, junto con el volante de asistencia médica que debe facilitar la empresa.
  • Si la necesidad médica fuera urgente y el centro de salud de la mutua estuviera cerrado o lejos, se debe contactar con el 112 o trasladar al herido al centro de salud más cercano. De cualquier forma, es necesario indicar que se trata de un accidente laboral.

Cuando uno de sus trabajadores ha sufrido un accidente, la empresa debe elaborar un informe o parte de accidente donde consten los datos del trabajador accidentado, el nombre de la empresa para la que trabaja, una descripción del accidente y datos de los posibles testigos. Si ha acudido la policía al lugar del accidente, también sería conveniente una copia del atestado que haya realizado.

Normalmente, cuando el accidente es de gravedad, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS) suele abrir una investigación para determinar sus causas y posibles responsabilidades. En el caso de que quede demostrado que la empresa no cumplió alguna de las medidas de seguridad y prevención establecidas por la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, será obligada a cumplir sus obligaciones en materia de seguridad y podrá ser sancionada con multas que podrían ascender la los 820.000 euros si se trata de una falta muy grave de nivel máximo. En los casos en que la causa del accidente haya sido motivada por omisiones, actuaciones negligentes del empresario o por actuaciones que no se adecuan al seguimiento estricto de las normas de obligado cumplimiento por parte de la empresa, el trabajador afectado, o sus familiares en caso de fallecimiento, tienen el derecho a recibir una indemnización por daños. Es por ello que, aunque las pólizas de Responsabilidad Civil Patronal no son obligatorias por ley, su contratación resulta imprescindible para cualquier empresa. Si aun no dispones de esta cobertura, no esperes e infórmate en tu correduría de confianza sobre que seguro es el que mejor se adapta a las características y riesgos de tu negocio.

 

Fuentes: boe.es, empleo.gob.es y elaboración propia.

 

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EQUIPO DE PROTECCIÓN INDIVIDUAL- EPI ¿UNA CARGA?

EQUIPO DE PROTECCIÓN INDIVIDUALSe conoce como EPI (equipo de protección individual) a cualquier equipo destinado a ser llevado o sujetado por el trabajador para que le proteja de uno o varios riesgos que puedan amenazar su seguridad o su salud en el trabajo. Su utilización es obligatoria siempre que dichos riesgos no puedan ser evitados por medios técnicos de protección colectiva o mediante medidas de organización de trabajo. Así lo estableció en 1989 la Unión Europea a través de la Directiva 89/686/CEE1 del Consejo de Gobierno de 30-11-1989.

Por su parte, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales fija la obligación de realizar una evaluación de riesgos en la empresa, la cual determinará en que puestos de trabajo es necesario el uso de estos equipos, así como el tipo de protección conveniente en cada uno de ellos: protectores de cabeza, de pie, oculares o faciales, de oído, respiratorios, ropa de protección, etcétera. Para que el trabajador realice una correcta utilización de estos sistemas de prevención, es necesario que previamente, el empresario forme e informe sobre los riesgos contra los que protegen y de las actividades en las que deben ser utilizados, y señalice los lugares en los que su uso es obligatorio con paneles que informen sobre esta exigencia.

El empresario también debe prestar especial atención a la correcta elección de los EPIS, que deben cumplir las siguientes premisas:

  • Servir de protección eficaz ante los riesgos.
  • Permitir la utilización simultánea de varios equipos de protección individual, manteniendo su eficacia.
  • Tener en cuenta las condiciones anatómicas, fisiológicas y el estado del trabajado (talla, trabajadores con discapacidad, embarazadas…)
  • Adecuarse a lo dispuesto en el artículo 4 del Real Decreto 773/1997, en lo relativo a diseño, fabricación y requisitos legales.

Conviene señalar que la función de dichos equipos debe ser revisada en el caso de que se cambie o modifique alguna de las circunstancias o condiciones del puesto de trabajo en el que son utilizados.

El mantenimiento de los EPIS es fundamental para lograr garantizar una protección óptima del trabajador. Hacer un uso correcto del equipo, limpiarlo y desinfectarlo diariamente repercutirá positivamente en la efectividad, fiabilidad y durabilidad del sistema de protección. El empresario es el responsable de velar por la utilización de los equipos de protección individual y de asegurar que se realizará su mantenimiento. Esta responsabilidad patronal, en los supuestos de accidente de trabajo se puede asegurar en los contratos de seguro de la empresa.

Saber cómo y cuándo utilizar los EPI, en las diferentes situaciones que los requieren, evitará una gran cantidad de accidentes laborales, ya que son la última barrera entre el trabajador y el peligro. La misión de estos equipos es la de proteger a los empleados frente a situaciones de riesgo que atentan contra su salud, pero por muy eficaces que lleguen a ser, los EPI nunca podrán garantizar una ilimitada y absoluta protección. Es por ello que el empresario debe tratar de conseguir que los espacios de trabajo sean lo más seguros posibles, así como apostar por la formación de sus trabajadores, informándoles de los riesgos para su seguridad, de las medidas preventivas a adoptar, instruyéndoles en primeros auxilios y en procedimientos de emergencias.

El empresario, como el mayor responsable en los temas de prevención y seguridad también necesita un sistema de protección que le garantice una cobertura que responda de su actuación y de la de su equipo humano, por lo que siempre debe contar con un buen Seguro de empresa. Desde José Silva Correduría de Seguros nos proponen un amplio catálogo de pólizas que ofrecen toda la protección y tranquilidad que necesitas para tu empresa. No dudes en ponerte en contacto con ellos pinchando aquí.

Fuentes: insht.es, boe.es y elaboración propia.

 

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LOS RIESGOS LABORALES, PREVENCIÓN Y SEGUROS

LOS RIESGOS LABORALES, PREVENCIÓN Y SEGUROSEl 27 por ciento de los contratos de trabajo en España son temporales, dato que no supera ningún otro país europeo y que se perfila como una de las principales causas del aumento de la siniestralidad laboral, junto con la precariedad de los sueldos y las malas condiciones laborales. En el 2017 se registraron 60.000 accidentes laborales, superando en un 15 por ciento a los ocurridos en el año anterior, lo que indica la existencia de una fractura en la cultura preventiva que tan básica y necesaria considera la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Dicha norma, que entró en vigor en el año 1995, tiene por objetivo promover la seguridad y la salud de los trabajadores, mediante la información, la consulta y la formación en materia preventiva, y el deber del empresario y de las Administraciones Públicas de tomar las medidas necesarias para intentar minimizar los riegos derivados del trabajo. Bueno es saber que la responsabilidad por accidentes de trabajo, también denominada patronal, se puede asegurar en los contratos de seguro multirriesgo y responsabilidad civil.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece dos sistemas esenciales para la planificación de una actividad preventiva, el primero de ellos es el denominado Plan de prevención de riesgos laborales. La empresa tiene la obligación de realizar un documento donde deben reflejarse aspectos tales como la actividad productiva, el número de trabajadores, las funciones y responsabilidades que asume cada uno de sus niveles jerárquicos, y la política, los objetivos y metas que en materia preventiva pretende alcanzar. El plan deberá estar tanto a disposición de la autoridad laboral y de las autoridades sanitarias como de los representantes de los trabajadores.

La segunda herramienta que la ley fija como necesaria es la conocida como Evaluación de riesgos, un proceso dirigido a identificar los elementos peligrosos, los trabajadores expuestos y la magnitud de los riesgos. En particular, se tomarán en consideración las características de los locales y las instalaciones, los equipos de trabajo existentes y los agentes químicos, físicos y biológicos presentes o empleados en el trabajo. También deberá tenerse en cuenta la posibilidad de que el trabajador sea especialmente sensible, por sus características personales o discapacidades físicas, psíquicas o sensoriales, a distintos factores. La evaluación ha de realizarse por personal técnico competente, y tras finalizar el proceso deberá documentarse el resultado de la evaluación.

Una vez conocidos los riesgos asociados al puesto de trabajo, se deben implantar de inmediato tanto los protocolos de actuación en caso de emergencia como las medidas preventivas fijadas por la empresa para poder evitarlos, entre las cuales suelen encontrase las siguientes:

  • Equipos de protección que ayudan a prevenir el riesgo de lesión en el trabajo como por ejemplo tapones para los oídos, orejeras, cascos, gafas de seguridad, guantes, máscaras, etc.

 

  • Paneles de Información e instrucciones para el uso de maquinaria y equipos de trabajo.

 

  • Planes de certificación y mantenimiento de todos los elementos presentes en el lugar de trabajo, ya sean ascensores, extintores, equipos de aire acondicionado, etc.

 

  • Cursos de Formación relacionados con aspectos de seguridad, salud e higiene laboral.

 

Aunque algunos trabajos están expuestos a un mayor riesgo de sufrir un accidente, ninguno está fuera de peligro de padecer un percance. El estrés laboral y las lesiones causadas por las nuevas tecnologías son patologías que pueden llegar a ser invalidantes y que causan gran cantidad de bajas laborales. Evitar las prisas, programar las tareas, respetar los descansos y corregir las posturas inadecuadas frente al ordenador son ,en la actualidad, medidas de prevención laboral necesarias.

Por último, conviene subrayar que los autónomos con trabajadores a su cargo tienen la obligación de implantar en su negocio la PRL, y por lo tanto de aplicar las medidas necesarias en materia de prevención de riesgos laborales y conocer cuáles son todas sus obligaciones legales al respecto. Ante la complejidad normativa y las elevadas multas, es conveniente que contraten a una empresa especializada en la implantación de programas de prevención de riesgos laborales y un Seguro de autónomos que les brinde una protección integral.

 

Fuentes: empleo.gob.es y elaboración propia.

 

 

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SISTEMAS INTELIGENTES DE TRANSPORTES (ITS)

SISTEMAS INTELIGENTES DE TRANSPORTES¿Sabías que los habitantes de Madrid pasan de media 42 horas al año atrapados en un atasco? La capital lidera el ranking de ciudades en la que los conductores pierden más tiempo en colapsos circulatorios, pero en el resto de España los datos no dejan de ser preocupantes, y claros ejemplos de ello son Barcelona donde se pierden 28 horas en embotellamientos y Valencia donde se alcanzan las 26 horas anuales. Por si ésto fuera poco, estas cifras tienden a incrementarse alarmantemente, debido a causas como el aumento de número de vehículos por habitante, el repunte de los movimientos de acceso y salida de las ciudades y la escasez de estacionamientos.

Todos conocemos que la masificación de la circulación en las grandes urbes constituye un grave problema para la salud pública y que la polución atmosférica es la responsable de un gran número de enfermedades respiratorias y cardíacas en nuestros país, obligando a muchos ayuntamientos a llevar a cabo protocolos de anticontaminación, reduciendo el tráfico y prohibiendo la circulación de los vehículos más contaminantes. Sin embargo, algo que solemos pasar por alto es que los atascos también representan un grave riesgo económico para las empresas, ya que el transporte de bienes y servicios se ve resentido. El gasto en transportes o mensajería se dispara, debido a que las mercancías pasan más tiempo en trayecto, incrementándose el consumo de combustible, y ralentizando los pedidos y las entregas.

Una posible solución para esta problemática sanitaria, medioambiental y económica viene de la mano de las nuevas tecnologías, más concretamente de la telemática, que mediante el “Internet de las cosas” nos propone la implantación de Sistemas Inteligentes de Transporte (ITS), un conjunto de aplicaciones informáticas y sistemas tecnológicos que tienen el objetivo de mejorar la seguridad y eficiencia en el transporte terrestre. Estos sistemas obtienen la información de los diferentes elementos de interés de las carreteras, que una vez procesada y analizada, se utiliza para mejorar tanto el tráfico como la comodidad en los desplazamientos. Los sistemas ITS utilizan tecnologías de información y control muy parecidas a las que todos empleamos al acceder a Internet o al usar teléfonos móviles. Los datos son adquiridos de diferentes dispositivos (estaciones meteorológicas, anemómetros, espiras, radares, detectores infrarrojos e incluso análisis de imágenes de TV), procesados para aportarles valor informativo y enviados a los terminales de los usuarios. El manejo e interpretación de los datos incide directamente en el resultado económico, de ahí que surjan nuevos riesgos de responsabilidad civil profesional.

Muchos de estos sistemas ITS en la actualidad ya son de uso generalizado. Un claro ejemplo es el Sistema de Posicionamiento Global, más conocido como GPS. Desarrollado originalmente por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, ha tenido numerosas aplicaciones desde que su uso civil fue permitido, consiguiendo revolucionar el sector de las empresas de transportes. Hablamos, por ejemplo, de los Sistemas ITS de control de flotas, que se han convertido en un recurso indispensable para la gestión y optimización del trabajo y los vehículos en cualquier empresa, ya que permiten conocer en tiempo real la información sobre situación, velocidad y tráfico, procesar dichos datos y elaborar estrategias más eficientes que den como resultado un ahorro en costes tanto laborales como en combustible y consumibles de los vehículos, así como una mayor seguridad para sus conductores.

Contar con sistemas ITS que proporcionen una información centralizada sobre todo tipo de variables, como en qué punto exacto se encuentra cada vehículo y en qué condiciones se encuentran las vías, ayuda a las empresas de transportes a conseguir un servicio más eficaz y seguro, pero nunca hay que perder de vista que los riesgos en la carretera son numerosos y a veces impredecibles, por lo cual resulta imprescindible estar cubierto por un Seguro de transportes que dé cobertura a los posibles daños materiales que puedan sufrir las mercancías. La mejor opción es siempre contar con el apoyo de una Correduría de Seguros que se encargue de ofrecer la póliza que responda a todos los riesgos, al mejor precio del mercado.

Fuentes: fomento.gob.es, wikipedia.org y elaboración propia.

 

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