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NUEVOS CAMBIOS EN LA BAJA LABORAL PARA AUTÓNOMOS

NUEVOS CAMBIOS EN LA BAJA LABORAL PARA AUTÓNOMOSEn nuestro país las empresas buscan talento, pero no están dispuestas a soportar un elevado coste salarial y social, por esto el número de personas que deciden apostar por el autoempleo se incrementa, utilizando su propio capital, esfuerzo e ingenio para trabajar de forma independiente.

Convertirse en autónomo en España implica enfrentarse a un proceso complejo y a una base de cotización que es de las más elevadas de Europa. Muchas son las obligaciones que deberá afrontar el futuro trabajador por cuenta propia: darse de alta en el censo de empresarios de la Agencia Tributaria, presentar declaraciones trimestrales y anuales en dicha institución, así como las liquidaciones de IVA y los resúmenes de IRPF. Pero sin duda, el tema que produce mayor inquietud e intranquilidad a la hora de dar el paso definitivo cara a convertirse en autónomo es el concerniente a las bajas laborales; ¿Qué ocurrirá cuando el trabajador autónomo sufra una enfermedad? ¿Tienen los autónomos derecho a percibir una baja laboral? ¿Y en el caso de un accidente laboral?

La Comisión de Empleo del Senado aprobó el 11 de octubre del pasado año la Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo, introduciendo importantes novedades con respecto a las bajas por enfermedad profesional, accidente de trabajo y enfermedad común del autónomo. Si el autónomo sufre una enfermedad común o un accidente fuera del horario de trabajo, podrá solicitar la baja a partir del cuarto día, contando desde que se acude al médico. En el caso de un accidente durante su trabajo, puede percibirla desde el día siguiente al que se produce. En ambas situaciones, será un profesional sanitario quien marque el tiempo máximo de la baja. La prestación se podrá cobrar por un año, prorrogable a año y medio “siempre que en ese tiempo de más se prevea su curación”, según recoge la web de la Seguridad Social. Esto está muy bien, sin embargo puede que sea insuficiente para vivir.

En cuanto al cálculo de la cuantía de la baja, se hará tomando como referencia la base de cotización que el trabajador elija en su alta de autónomo el mes anterior al que se produce la baja, y se mantendrá durante el tiempo que se prolongue la misma, siempre y cuando no haya un cambio a la baja en los máximos de cotización a la Seguridad Social. Por lo tanto, si se trata de una enfermedad o contingencia común se tendrá derecho a percibir del cuarto al décimo día de baja entre el 60 y el 70% de la cuantía de la base de cotización, y la cantidad se eleva al 75% a partir del vigésimo primer día de baja. Si es por accidente laboral, la cuantía de la prestación será del 75% de la base reguladora desde el día siguiente, siempre que el asegurado tenga una cobertura específica de contingencias profesionales. La Base mínima de cotización es de 932,70 desde agosto de 2018 y por tanto en un rápido ejemplo por una operación de apendicitis el importe mensual a percibir sería de 559 euros en número redondos, ¿puedes afrontar tus gastos fijos?

Para solicitar el subsidio por baja, se deberán presentar en las oficinas de la Seguridad Social un formulario mediante el que se solicita el pago directo de la prestación de incapacidad temporal, el parte de baja, un documento en el que se acredite estar al corriente en el pago de las cuotas a la Seguridad Social y una declaración de actividad. Toda esta documentación se puede solicitar telemáticamente, y tendrá un periodo máximo de 15 días a partir de la fecha de baja para ser presentado. Adicionalmente, el trabajador deberá presentar cada seis meses los informes médicos que avalen que aun no se ha recuperado de su enfermedad o accidente, en el caso de no realizarse se producirá la suspensión del pago de la prestación.

Aunque al estar dado de alta en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos) el trabajador autónomo está cotizando de manera genérica con una Mutua, resulta altamente aconsejable que cuente con la protección integral que brinda un Programa de Seguros para cada autónomo, personalizado y a satisfacción de cada necesidad personal o familiar. Este tipo de pólizas dan una cobertura extra en el caso de Incapacidad Temporal por Accidente o Enfermedad, además de un Seguro Médico que le permitirá elegir centros médicos, hospitales, médicos especialistas, e incluso contar con cobertura dental. Tanto si tienes planeado convertirte en trabajador por cuenta propia, como si ya eres autónomo, conviene que pidas consejo profesional sobre que programa se adapta mejor a tus necesidades y aprovecha las ventajas fiscales. Acude a tu Correduría de confianza para que te asesoren correctamente sobre las mejores opciones y los mejores precios de las pólizas disponibles en el mercado.

Fuentes: boe.es, seg-social.es y elaboración propia.

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RESPONSABILIDAD Y SEGURO EN ACCIDENTES DE TRABAJO

RESPONSABILIDAD Y SEGURO EN ACCIDENTES DE TRABAJOEl empresario responde de la salud de sus trabajadores y éste riesgo es fácilmente asegurable. Saber cómo y la cuantía es tarea de profesionales. La Ley General de la Seguridad Social define en su artículo 156 el concepto de accidente de trabajo como “toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena”. En España, el sector con más porcentaje de accidentes es el de servicios, debido a que es el que posee más ocupación, seguido de cerca por los de construcción, industria y agricultura. Estos últimos son los que registran un mayor número de siniestros graves e incluso mortales, debido al uso de maquinarias pesadas y peligrosas que aumentan el riesgo de sufrir un accidente causado por atrapamiento o aplastamiento.

Para lograr proteger al trabajador de los riesgos que se derivan del desempeño de su labor, es imprescindible que la empresa cuente con una adecuada pólitica en Prevención de Riesgos Laborales, que logre evitar o minimizar las causas de los accidentes y de las enfermedades derivadas del trabajo. El empresario debe comprometerse a conseguir que todos los espacios de trabajo sean lo más seguros posibles, sin dejar de lado oficinas ni lugares comunes, donde cada año se producen multitud de siniestros originados por caídas, golpes o electrocución.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales fija la obligación de que la empresa disponga de unos determinados medios destinados a prestar los primeros auxilios en caso de accidente leve de un trabajador. Esto incluye la información y formación de personal responsable de administrar los primeros auxilios, y la necesidad de disponer de un botiquín. Si la empresa cuenta con más de 50 trabajadores (o más de 25 si la actividad que desarrolla es considerada peligrosa), deberá contar necesariamente con un local destinado a los primeros auxilios y otras posibles atenciones sanitarias.

En el caso de que se produzca un accidente grave, la empresa debe seguir los pasos establecidos en su plan de emergencia para accidentes, en el cual se describen el conjunto de medios y los procedimientos de actuación que se deben llevar a cabo, entre los cuales cabe destacar los siguientes:

  • La primera medida es la atención al herido, teniendo en cuenta que los primeros auxilios siempre deben ser aplicados por una persona que haya seguido un periodo de aprendizaje y entrenamiento que le permita valorar correctamente los daños sufridos por el trabajador accidentado y aplicar los cuidados adecuados de la forma correcta.
  • De forma inmediata hay que llamar a una ambulancia para que el accidentado sea trasladado al centro de salud de la mutua más cercano, junto con el volante de asistencia médica que debe facilitar la empresa.
  • Si la necesidad médica fuera urgente y el centro de salud de la mutua estuviera cerrado o lejos, se debe contactar con el 112 o trasladar al herido al centro de salud más cercano. De cualquier forma, es necesario indicar que se trata de un accidente laboral.

Cuando uno de sus trabajadores ha sufrido un accidente, la empresa debe elaborar un informe o parte de accidente donde consten los datos del trabajador accidentado, el nombre de la empresa para la que trabaja, una descripción del accidente y datos de los posibles testigos. Si ha acudido la policía al lugar del accidente, también sería conveniente una copia del atestado que haya realizado.

Normalmente, cuando el accidente es de gravedad, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS) suele abrir una investigación para determinar sus causas y posibles responsabilidades. En el caso de que quede demostrado que la empresa no cumplió alguna de las medidas de seguridad y prevención establecidas por la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, será obligada a cumplir sus obligaciones en materia de seguridad y podrá ser sancionada con multas que podrían ascender la los 820.000 euros si se trata de una falta muy grave de nivel máximo. En los casos en que la causa del accidente haya sido motivada por omisiones, actuaciones negligentes del empresario o por actuaciones que no se adecuan al seguimiento estricto de las normas de obligado cumplimiento por parte de la empresa, el trabajador afectado, o sus familiares en caso de fallecimiento, tienen el derecho a recibir una indemnización por daños. Es por ello que, aunque las pólizas de Responsabilidad Civil Patronal no son obligatorias por ley, su contratación resulta imprescindible para cualquier empresa. Si aun no dispones de esta cobertura, no esperes e infórmate en tu correduría de confianza sobre que seguro es el que mejor se adapta a las características y riesgos de tu negocio.

 

Fuentes: boe.es, empleo.gob.es y elaboración propia.

 

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Las indemnizaciones derivadas de accidentes de trabajo

accidente laboralA pesar del endurecimiento de la normativa referente a prevención de riesgos, los accidentes laborales siguen teniendo lugar con más frecuencia de lo deseable, y entre los derechos que tiene el trabajador se incluyen prestaciones económicas o subsidios por incapacidad temporal e indemnizaciones por contingencia profesional.

El cálculo de las indemnizaciones por accidente de tráfico o accidente laboral, se basa en unos baremos que se actualizan anualmente y que establecen las cantidades a recibir por los afectados por incapacidad temporal o tiempo de curación y por incapacidad permanente o secuelas.

En el ámbito laboral el baremo vigente sigue regulándose mediante la Orden Ministerial de 15 de abril de 1969, cuyo contenido está recogido básicamente en la LGSS pero que desarrolla el proceso para su aplicación y en su Anexo recoge lo más importante: la tabla con las cuantías de las indemnizaciones por las lesiones, mutilaciones y deformidades de carácter definitivo y no invalidantes causadas por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de la Seguridad Social; cuantías actualizadas únicamente en un par de ocasiones, la última por la Orden ESS/66/2013, de 28 de enero, con efectos desde el 31 de enero de 2013.

En el ámbito civil la Ley 35/2015, de 22 de septiembre, ha reformado el sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación, modificando el Real Decreto Legislativo 8/2004, de 29 de octubre, que aprueba el texto refundido de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor, con efectos a partir del 1 de enero de 2016. El último Real Decreto Legislativo regula, entre otros aspectos, las gestiones previas para reclamar el asegurado a la entidad aseguradora las indemnizaciones derivadas de daños sufridos en su persona y en sus bienes a causa de accidentes de circulación.

Se trata, en todo caso, de una responsabilidad que abarca los daños y perjuicios causados (tanto el valor de la pérdida sufrida como la ganancia dejada de obtener), previstos, previsibles o que se deriven en su caso, incluyendo los daños morales.

El nuevo Título IV detalla, por un lado, los criterios generales para determinar la indemnización del daño corporal y definiciones, y por otro las reglas para valorar el daño personal, que divide en:

  • Indemnizaciones por muerte 

Ninguna indemnización es suficiente para compensar una pérdida, pese a ello la legislación contempla indemnizaciones para los supervivientes que si bien son simbólicas pueden ayudar en ocasiones a sobrellevar los daños económicos de una muerte, que se calculan en función de la edad del fallecido, la relación familiar que tiene con el perjudicado (en este caso el familiar superviviente) el número de miembros familiares, y la convivencia o no con los mismos.

  • Indemnización por secuelas

Se distingue entre perjuicio personal básico, perjuicio personal particular (cuya indemnización valora los perjuicios psicofísicos, orgánicos, sensoriales y estéticos, y en la que se tienen en cuenta factores correctores como daños o perjuicios morales cuantificados por grados del perjuicio: pérdida de toda posibilidad o parcial de realizar una actividad laboral o profesional) y perjuicio patrimonial.

  • Indemnización por lesiones temporales

Son lesiones temporales las que sufre el lesionado desde el momento del accidente hasta el final de su proceso curativo o la estabilización de la lesión y su conversión en secuela. Es compatible con las indemnizaciones por muerte y por secuelas.

Por todo lo anterior, queremos recordar que lo más recomendable es que la empresa asegure este riesgo mediante un seguro de accidentes, que le ayudará a soportar las cargas económicas que puedan surgir a raíz de un accidente, incluyendo cobertura de muerte por accidente, invalidez permanente absoluta o parcial, accidentes de circulación, desembolsos por hechos accidentales como atraco, uso fraudulento de tarjetas, traslados, acondicionamiento de la vivienda, cirugía estética, asistencia en viaje, gastos de intervención quirúrgica por enfermedad, etc.

Fuente: noticias.juridicas.com y elaboración propia

 

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