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¿TRIBUTAN LAS SUBVENCIONES Y AYUDAS QUE RECIBEN LOS AUTÓNOMOS?

Somos de los convencidos de que la mejor manera de tener un buen trabajo es crearlo. Poner en marcha un negocio es una tarea ilusionante, pero también ardua y compleja, ya que requiere una minuciosa planificación en la que hay que tener en cuenta numerosos factores, tanto internos como externos, para asegurar que nuestro proyecto crezca fuerte y sano. La realización de un plan de empresa, junto con los estudios de mercado previos, ayudarán tanto a examinar la viabilidad técnica, económica y financiera del futuro negocio, como para conocer la demanda existente y así ubicarlo en el nicho de mercado apropiado. Otro aspecto importante del que cualquier emprendedor debe estar al tanto son las posibles subvenciones que tenga derecho a recibir, es decir, las ayudas económicas que otorgan, por regla general, las administraciones públicas para facilitar el desarrollo de una actividad empresarial. Hay muchas y las autonomías luchan por atraer talento y creatividad.

Sin embargo, la adjudicación de subvenciones puede suponer en muchas ocasiones un arma de doble filo, ya que el desconocimiento por parte de muchos autónomos provoca la creencia de que estas ayudas no conllevan el pago de impuestos. Nada más lejos de la realidad, es casi imposible encontrar una ayuda o subvención que esté exenta de tributación, por lo tanto es importante conocer cómo afectan a la fiscalidad de los trabajadores por cuenta propia.

Las ayudas y subvenciones representan ingresos de una actividad económica y, como tal, deben ser declaradas ante la Agencia Tributaria. Pero lo primero que debe hacer un autónomo cuando llega la hora de declarar una subvención es identificar si ésta va dirigida a su negocio, o a él mismo, ya que no tributarán de la misma manera:

 

  • Las ayudas que haya recibido como contribuyentes deben ser declaradas como ganancias patrimoniales. Ejemplos de este tipo de ayudas son las destinadas a la adquisición de viviendas, las del Programa de Incentivos al Vehículo Eficiente (Plan PIVE), las ayudas para compensar gastos escolares, para realizar determinadas mejoras en las viviendas (eficiencia energética, accesibilidad, etc.) o para compensar determinados gastos relacionados con la protección de la salud.

 

  • Los ingresos provenientes de ayudas se pueden considerar rendimiento de la actividad, siempre que el destino de la subvención recibida, se dirija al negocio y no al propio trabajador por cuenta propia. Ejemplos de este tipo de ayudas son por establecerse como autónomo, por la contratación de trabajadores, por inversiones o por desarrollos de I+D.

 

Además, dentro de las ayudas que se consideren rendimiento de la actividad debemos distinguir entre dos modalidades, ya que su tratamiento fiscal es diferente. Por un lado, las subvenciones corrientes son las que están dirigidas a compensar los gastos que implican la actividad económica, ejemplos son aquellas que promueven la contratación de empleados, la compra de consumibles o para ayudar con el consumo de la luz. Son un ingreso más en la actividad del negocio y se declaran íntegras el año en el que se reciben. Las destinadas a cubrir una inversión que realice un negocio sobre el inmovilizado, como puede ser la compra de maquinaria, vehículos para la empresa, equipos informáticos, etcétera, son las subvenciones capital. La declaración de estas subvenciones no puede ser exclusiva de un año, dado que debe ser acorde a la amortización del producto u objeto subvencionado.

 

Ahora bien, este amparo conlleva obligación y riesgo. Los trabajadores autónomos deben ser conscientes de que incluso una ayuda o subvención supondrá un desembolso llegado el momento de tributar. Una interrupción temporal, total o parcial del rendimiento económico a causa de un siniestro inesperado que afecte a sus ingresos puede resultar fatal para su negocio. Por este motivo resulta esencial que todo trabajador por cuenta propia cuente con la protección de un seguro de autónomos que incluya la cobertura de Pérdida de beneficios, también conocida como Lucro cesante. Esta garantía asegura la obtención de una indemnización en el caso de que sufra una pérdida de rendimiento económico que sí habría obtenido de no haberse producido el siniestro cubierto por el contrato. Si tienes alguna duda sobre esta cobertura, ponte en contacto con tu Correduría de confianza donde te asesorarán correctamente sobre las mejores opciones y los mejores precios de las pólizas para trabajadores autónomos.

 

Fuentes: Agencia Tributaria y elaboración propia.

 

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