EL AUMENTO DE LOS RIESGOS REPUTACIONALES

La crisis del coronavirus ha multiplicado el uso de herramientas digitales y de redes sociales de tal manera que a día de hoy la reputación de una organización puede cambiar a nivel global en tan solo unos segundos. Por este motivo no nos debe extrañar que los riesgos reputacionales, amenazas que posibilitan una publicidad negativa y que pueden incidir en la confianza de los consumidores e inversores, se hayan convertido en una de las principales preocupaciones para todo tipo de empresas y negocios.

Siendo conscientes de que esta clase de riesgos pueden llegar a provocar significativas pérdidas económicas, e incluso a poner en peligro la supervivencia de una marca, no resulta sorprendente que según el último informe “Gestión de riesgos de reputación global”de la consultora Willis Towers Watson, las amenazas asociadas a la reputación tengan cada vez más peso en la gestión de riesgos de las empresas. Tanto es así que el 86% de las compañías consultadas están preocupadas por la pérdida de ingresos y la reducción de la base de clientes que puede llevar implícitas su riesgo reputacional. Además, la mayoría de los encuestados señala que, cuando se trata de medir y supervisar el riesgo de reputación, se enfrentan a verdaderos desafíos para acceder a datos fiables (51%), y una gran proporción (42%) indica que no tienen herramientas para protegerse adecuadamente.

La reputación es un intangible fundamental para cualquier compañía y un activo muy frágil, que requiere implementar estrategias efectivas para preservarla. Buenas metodologías de comunicación y una capacitación específica en el área de gestión de riesgos deben ser concebidos como una labor continua para proteger a una empresa de los posibles daños derivados de una crisis reputacional.

Pero debemos tener en cuenta que la ciberseguridad y el impacto reputacional son conceptos estrechamente relacionados, ya que un ataque informático puede afectar severamente a la imagen de una empresa debido a que los datos de sus clientes o trabajadores pueden quedar expuestos. Por tanto es indispensable que toda empresa cuente con un plan integral de ciberprotección, puesto que una mala gestión de la misma puede conllevar consecuencias negativas para su reputación.

En consecuencia, toda empresa, negocio o trabajador autónomo debe contar con un protocolo de ciberseguridad que en caso de sufrir un ciberataque garantice recuperar el control lo antes posible, desinfectar los equipos, evaluar los daños producidos y tomar las medidas pertinentes. Resulta imprescindible que en él se incorpore un seguro de ciberriesgo que incluya las siguientes coberturas:

  • Responsabilidad civil frente a terceros perjudicados.
  • Compensación de los gastos que se producen durante la gestión de un incidente.
  • Cobertura de las pérdidas de la interrupción de la actividad tras un fallo de seguridad.
  • Cobertura de los gastos de asesoramiento legal frente a posibles procedimientos administrativos abiertos tras un incidente.
  • Asesoramiento durante la gestión de la crisis y servicios adicionales como la reparación de sistemas, la recuperación de datos o la eliminación de software malicioso.

Sin duda, la mejor ciberseguridad es la prevención personalizada, y por ello en la Correduría de Seguros José Silva nos comprometemos a estudiar las necesidades específicas de tu negocio para ofrecerte un seguro de ciberriesgo a su medida, con una auditoria previa sobre la seguridad de tus sistemas y con un amplio servicio postventa que te brindará ayuda en caso de sufrir un ciberataque.

Fuentes: willistowerswatson.com y elaboración propia.

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